La teoría-M es la teoría unificada con la que soñaba Einstein. El hecho de que nosotros, los seres humanos, que somos tan sólo conjuntos de partículas fundamentales de la naturaleza, estemos ya tan cerca de comprender las leyes que nos gobiernan y rigen el universo es todo un triunfo.
Stephen Hawking.
¿Dios creó al Hombre o el Hombre creó a Dios?. Puestos a creerme una teoría, me creo la del señor Hawking.
Como dijo Ian Malcom: “Dios creó a los dinosaurios. Dios mató a los dinosaurios. Dios creó al Hombre. El Hombre crea a los dinosaurios…“. A lo que la Doctora Ellie Sattler le replica “Los disnoasurios se comen al Hombre. La mujer hereda la tierra“.
Tras un retiro “espiritual” más que necesario (que se lo digan a mi trastero), una reconversión de mi “cuarto accesorio para almacenar trastos” a “despacho coqueto made in Ikea” y evitar que mis vecinos me vean el culo mientras duermo gracias a unas conrtinas Alvine Kottar (estos suecos), ha llegado septiembre sin avisar y toca salir de la cueva. Pero como las cosas más importantes, hay que hacerlas poco a poco.
¿Y que narices, por no decir coño, he estado haciendo en mi encierro veraniego?. Básicamente dos cosas; escuchar música y jugar al World of Warcraft.
De lo primero, me he comido tres festivales de Jazz, varios conciertos y demasiados discos enlatados… he disfrutado como un guarro en un charco.
De lo segundo, he rescatado a Thantalhar del olvido y trato de convertirlo en un elfo a la altura de su discípulo Lakenthar (sí, sí, ya sé, necesito más contacto humano inmediatamente, y si es alemán, mejor ). Éste es el resultado (podéis animar el monigote si ponéis el ratón encima):
Todavía no es gran cosa, pero desde nivel 50 hasta aquí no esta nada mal.
Tras esta larga fase de “revolcarme en mi propia mierda” (como diría una que yo conocía), toca ponerse a hacer deberes. Y encima vienen adjudicaciones de septiembre… pero esa es otra historia.
Fuente: Una (falsa) recuperación pendiente en septiembre.
No acostumbro a hacerlo, pero lo prometido es deuda.
¡Felicidades!. Ya eres toda una mujer, ahora compórtate como tal .
Y nada mejor que para celebrarlo que “The Jack” de AC/DC. Este video es de su gira “Stiff Upper Lip“, el directo que más me ha gustado de los australianos, no en vano lo he visto hasta la saciedad mientras hago mis seis kilometritos vespertinos.
PD: Pausad el video a los cuatro minutos y 51 segundos. Impresionante la parte central de la imagen (en el DVD se vé mejor ).
Parece que al mundillo jazzero todavía le quedan fronteras que cruzar, y si no es así, pues se las inventa. El pasado sábado asistimos a una sesión de jazz fusion sorprendente a cargo de dos senegaleses (Abdoulaye Diabaté al piano y Moussa Cissoko a la percusión) y un guineano (Djeli Moussa Diawara). Éste último tocaba un instrumento que gozó de toda mi atención durante el concierto. Desconocido para mis oídos, la kora “se construye a partir de una calabaza grande cortada a la mitad, cubierta de cuero de vaca para lograr la caja de resonancia a lo que se le agrega un puente con muescas como un laúd o una guitarra.El sonido de la kora recuerda el del arpa, aunque cuando se toca de forma tradicional, se asemeja más al estilo de las guitarras“.
Para articular sus 21 cuerdas sin trasters, es necesario la utilización de los dedos pulgar e índice de ambas manos, lo que dota a este instrumento de gran versatilidad. Se puede marcar el compás con la mano izquierda mientras se puntea con la derecha al más puro estilo pianístico.
Pero además de la novedad instrumental, Kora Jazz Trio sorprendió con un jazz fusion impregnado de gotas de swing, bop y algo de blues, volviendo a unir de forma magistral los conceptos musicales de las dos costas del océano atlántico.
Una muestra:
En su haber cuentan con tres trabajos de estudio llenos de el mestizaje musical al que se hacía referencia. La cuadratura del círculo (que diría Gaspi) retomado los ritmos africanos que fueron exportados hacia el nuevo continente. El disco se llama “Part 3“ y, abusando de Grooveshark, aquí lo podéis escuchar.
Una agradable sorpresa para este inusual agosto (aunque técnicamente el concierto fuera en julio).
De juguete. Así entró en el escenario, sin hacer ruído, tímida. Fue la primera en tomar asiento, como si los aplausos la intimidaran. Escondida delante de su piano y refugiada entre las teclas. A simple vista piensas: “¿Quien es esta niña que acaba de sentarse delante de un piano y que probablemente se ponga a llorar en cualquier momento?”. Discreción.
Nada que ver con su apariencia. Engaña. Una vez empiezan a asonar las primeras notas cobra vida, y esa muñeca nipona que parece débil y asustada, debilita y asusta. Terrible. Cautivó con su primera intervención en solitario. Fuerza y vigor al mismo tiempo que técnica y delicadeza. En algunos artículos que he leído sobre el concierto la tachan de “circense” y “sobreactuación”, pero transmitir pasión es lo que tiene, no todos son capaces de apreciarlo.
Mi primera cita con Hiromi ha sido algo decepcionante. Ya sabía que ella estaba “featuring” a Stanley Clarke y su joven trio, y que seguramente no tocaría ninguna de sus composiciones progresivas, pero albergaba la esperanza de escuchar alguna.
Un genial Stanley presentó su penúltimo trabajo conjunto “Jazz in the Garden“, aunque no hizo uso del bajo eléctrico y se concentró en el contrabajo acústico que lo acompañaba. Venian con él, el pianista israelita Ruslan Sirota y el también yanqui Ronald Bruner Jr. a la batería.
Normalmente me dejo arrastrar por el virtusismo instrumentalilsta. Pensaba que me ocurriría siempre, pero no. El sábado asistimos a un ejemplo de como no es oro toda la maestría. Me explico. La excelente técnica del batería no llegó a paliar el discreto contenido de sus intervenciones solistas. Impresionaba la velocidad con la que interpretaba, pero también trataba de ocultar unas composiciones discretas y repetitivas.
Me vengo de Hiromi y os dejo con “Kunf-fu World Cahmpion“, ¡ja!.
PD: Pero que maaaaaalo. Para en la siguiente esquina que me bajo (dígase con acento argentino).
Todo resuelto. Mi flamante Vaio reparado con total satisfacción. Además me he dado diez años de garantía, soy así de chulo.
Al final se trataba de un contacto entre un descubierto del cable LCD (el de la entrada anterior) y el recubrimiento metálico del monitor. Cada vez que se tocaban (lo cual ocurría cada vez que se movía la pantalla) la lámpara que ilumina el monitor se apagaba. Con un poco de cinta americana (bárbaro el número de cosas para que sirve este invento) solucionado. Si MacGyver hubiera tenido esta cinta…
Ni tan siquiera he tenido que cambiar el cable LCD. Setecientos euros… ¡já!.
PD: Como es costumbre, me han sobrado tornillos, cinco en este caso.
Eso parece haber caído sobre mí. Casi titulo esta entrada con un “D.E.P. again”, pero parece solucionable el problemita que tiene el portatil que habita por mi casa. Algo malo tendrían que tener los Vaio (de Sony), y hasta ahora no lo había descubierto; el servicio técnico. No es malo, muy al contrario, pero es tremendamente caro. Además con la garantía caducada, la clavada es tremenda.
Como dinero es un recurso muy limitado en mis paupérrimas arcas, he decidido hacérmelo yo solito (como casi todo en esta vida). De este modo me ahorro los más de 750 euros de media y una larga y cara llamada a un 803. Cretinos.
Una vez desmontado el bicho y con sumo cuidado (ya se han ufanado en recordarme mi lamentable actuación con una PlayStation 2 , ¡maldito!), creo haber localizado el problema. Se trata de un fallo en el cable del LCD (pantalla) que la hace parpadear y oscurecerse. Comprobaré esta teoría antas de gastarme 200 eurazos en una pantalla nueva.
Esta maravilla de la técnica japonesa cuesta 32 euros (más gastos de envío of course). Veremos si consigo ahorrarme una pasta o darlo por muerto, que tal y como estan las cosas con el Mister Strawberry’s Fountain será lo mejor.
Fuente: Otra metedura de pata. No aprenderé jamás…
Actualmente es muy común que se invierta gran parte del presupuesto en la música de videojuegos, pero imaginaros en 1993 cuando el disco de Thunderhawk empezó a girar en mi Mega-CD y descubrí una sintonía muy poco común al sonido que mi Mega Drive me tenía acostumbrado. Normalmente la musiquilla de los videojuegos de aquella época era una especie de pitidos (siempre hay excepciones como el genial Yuzo Koshiro) dando forma a un techno machacón que te cansaba a los treinta segundos de empezar a jugar.
Sorpresa cuando arrancó y comencé a escuchar los acordes de una guitarra eléctrica muy bien traída a la mecánica del juego. Pero no sólo eso. Acompañado de batería, bajo y un sintetizadorcillo (no va aser perfecto), me ofreció una banda sonora más que digna. No en vano ese disco se utilizó más como audio CD que como game CD. Todavía hoy lo tengo como oro en paño y hace unos días (bastantes) lo rescaté del ostracismo al que lo tenía sometido.
Una muestra.
Como la curiosidad me puede, me he peleado con Internet para sonsacarle el nombre del compositor de este disco: Martin Iverson. Este inglés es el responsable de la música de videojuegos como la saga de Tomb Raider (casi toda), Jaguar XJ220, Wolfchild, Fighting Force y, por supuesto, la segunda parte de Thunderhawk entre otros. No tardaré mucho en buscar las bandas sonoras.
Sobre el videojuego; correcto. Recuerdo que me enganchó su ajustada dificultad y sobre todo la acción con la que cuenta. Muy recomendable. Desempolvaré mi Mega-CD este fin de semana (o mejor juego en un emulador, que me da miedo entrar en mi trastero). ¿Os imagináis a un barbudo imberbe escuchando esta música y pilotando un AH3?…
“At Home” es el disco que se encuentra a la altura del conciertazo que vimos en San Javier. Y no es que el resto de álbumes estén mal, pero es mucha altura la que hay que superar.
Es la primera vez que asisto a un bis improvisado. Hasta cuatro veces tuvieron que salir al escenario para saciar las ganas de todos los que estábamos allí. Terrible. Tres de esos bises estaban preparados, pero las caras de la última vez que salieron al escenario les delató. Se miraron entre ellos como diciendo: “¿que tocamos ahora?“. Y no defraudaron. “This is for dance” acertó a gritar antes de comenzar la última canción. Y así fue.
Acertó con la mezcla de ritmos orientales (del próximo) y un rápido jazz fusion que encandiló desde el primer momento. Muy distinto al fusión al que estoy aconstumbrado y que no termino de entender.
Una más que agradable sorpresa y otro que entra de forma triunfal a mi discoteca particular.
Impresionante Avishai Cohen Quarter. A pesar del afán de protagonismo que la “profe” les atribuye a los contrabajistas, éste sin duda se lo merece. Hacer un sólo de contrabajo es harto complicado por el homogéneo registro de sus notas, pero Avishai sacó partido a un instrumento tan grande como sensual (¿su forma no os recuerda a una mujer de espaldas?).
Otro gran discípulo de Chick Corea. Me pareció reconocer algunos acordes de canciones de Hiromi, ¿influencias de un maestro común?.
Sin lugar a dudas, y como bién me apuntó 109, el mejor contrabajista que hemos visto en directo. Difícil de superar.
El próximo sábado toca en Valencia, puede ser una buena opción.
(EDITADO)
Y tanto que fue una buena opción, buenísima. Aunque esta vez venía acompañado de dos tipets más (sexteto). Genial de nuevo.