1825 días esperando poder devorar el nuevo disco de Metallica, y después de escucharlo no me ha drefaudado en absoluto.
Comentaba Lars que durante la grabación del disco se planteaban como harian ese riff si estuvieran en 1985, la respuesta era evidente, sonaría entre “Ride the lighting” y “Master of Puppets“, pero no es así, les falta Cliff Burton. Por mucho que su intención haya sido la de remontarse a los maravillosos ochenta, no pueden obviar la influencia que Jason Newsted dejó en el grupo y la presencia de Roberto Trujillo (que a pesar de tener ese nombre habla español a duras penas).
Entre esa intención de volver a sus orígenes y la inercia de “St. Anger” les ha quedado un disco curioso, con toques speed, trash y metal. Para un Metallicadicto como yo, es imposible no apreciar la influencia de canciones ochenteras en varios temas de “Death Magnetic“.
Además del guiño que la banda hace al pasado con la canción “The Unforgiven III“, ni tan melódica como la primera ni con tanta fuerza como la segunda, es posible apreciar riffs sospechosamente parecidos a grandes clásicos de los californianos. Los más evidentes son “My Apocalypse” con “Master of Puppets” y “Cyanide” con “Enter Sandman“… juzgad vosotros mismos.
“Cyanide” (2008)
“Enter Sandman” (1991)
“My Apocalypse” (2008)
“Master of Puppets” (1985)
En definitiva, un disco que cuesta entrar la primera vez, como todos los grandes, pero a la quinta lo tienes destripado. Tiene algunas joyas como “Suicide & Redemption“, “The Day that Never Comes” o “The Judas kiss“.
Grata recompensa a tanta espera.
PD: Como bien reza el estribillo de “The Day that Never comes“…
No, the sunshine never comes… y ya empiezo a estar harto.
Fuente: Mi cita con la cajera de la Fnac.
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