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Después de romper el pacto fijado en el invierno de 2008, las pelusas abandonaron su confinamiento (en la bañera de mi baño) y salieron dispuestas a gobernar el resto del piso. Ocuparon pasillos, salón, dormitorio y yo me hice fuerte en el zulo… Todo aprecía perdido y ellas gobernarían el Valhalla durante el próximo lustro. No contaban que en este período de paz yo había rearmado mi arsenal con un arma secreta (bueno, no tan secreta, ¿porqué nadie me dijo que existía esto?).

Su sorpresa fue mayúscula, aun recuerdo el pavor en sus diminutas y peludas caras al verme armado con semejante artefacto. Sonó el himno de retirada, pero era demasiado tarde

Pelusas 1 – Jucagovi 1, la guerra se equilibra.

Fuente: Una gran hermanilla casamentera.
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