acdc.jpg Tan sólo existe una palabra para describirlo: inenarrable. Que no te lo expliquen, tienes que estar allí, tienes que sentir como te tiemblan los pies cuando Mister Angus rasga sus cuerdas… insisto, inenarrable.

El viaje relámpago se planteó como hacía ya años (muchos años) que no me planteaba estos desplazamientos; en submarino y con viejos amigos (antes no eran tan viejos). Además del portento de los australianos, ayer reviví muchas cosas que parecían olvidadas.

Iniciaron el viaje con Rock’n'Roll Train y lo finalizaron con su legendario For those about rock (We salute you). Entre ellas, se sucedieron una tras otra canciones que, como bien decía Amor, hemos crecido con ellas. Hard as a Rock, Back in Black, Highway to hell, Jack, T.N.T., Hells Bells, You shook me all night long, It’s a long way to top (if you wanna Rock’n'Roll) y muchas más, sin olvidarnos de la vertiginosa Thunderstuck (todavía tiemblo al recordarla).

Uno de los nuestros se escapó el jueves en avión, pasó la noche en la puerta para acabar situados junto a él durante el concierto, eso sí, diecisiete horas y dos cervezas más tarde y sin hacer cola. Siempre ha habido clases ;-) .

El nivel de frikismo iba a juego con los portentosos músicos, incluídas las dos “grupies” de turno que se llevaron por la jeta (entiéndase bien el contexto de la palabra jeta, no es su significado literal), camisetas, cuernos y chapas de los AC/DC. Creí identificar a la rubia, pero seguro que la cerveza me jugó una mala pasada, ¿Patricia Conde es más alta verdad?.

Una vez dentro, y habiendo visitado la barra una vez más que los aseos,  se apagaron las luces…

Fuente: Un reconstituyente paréntesis.
Saber más sobre AC/DC (vía Wikipedia).
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Algunas fotos del concierto.