heitfield.jpg Empezó como pensába… oscuridad y “The Ecstasy of Gold” silenciando miles de voces. Increíble. Nunca pensé ir a un concierto de Metallica y nunca imaginé que estaría más tiempo sentado que saltando. Algo fríos nos dejó la primera parte del concierto, obligada referencia al último disco “Death Magnetic” con canciones como “That was Just your life“, “The Judas Kiss” o “Unforgiven III” (partido sí le han sacado a este título).

Pero poco después comenzó lo bueno… “One“, “Nothing else matters“, “From whom the bells tolls” (todavía tiemblo al recordar como los acordes de Hammet hacía retumbar mi asiento), “Fuel“, “Turn the page” y un largo etcétera hasta llegar a la inevitable “Master of puppets“… inenarrable.

Parecía que se iban, pero volvieron a saldar la deuda que tenían con todos los que estábamos allí; “Seek & Destroy“. Es curioso como utilizan magistralmente una canción de su primer disco (eran imberbes entonces) para terminar sus conciertos. Sin lugar a dudas un guiño a tiempos más creativos.

Tras ver a los incombustibles australianos, creía que nada me iba a sorprender, cuan equivocado estaba. Cuanto ganarían los californianos si decidieran eliminar de su plantilla al … (omito los adjetivos por desagradables) Ulrich, auqnue si así fuese, ya no sería Metallica.

PD: No sé si alguna vez me perdonará el Bosky la llamada durante “One“… algún día.

Fuente: Una agradable inciativa.
Saber más sobre Metallica (vía Wikipedia).