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No, no significa que me haya convertido al catolicismo en una noche (esto me recuerda que todavía tengo que aposatar), sino que he revisado mi calle en la aplicación Google Street Map. Al parecer, fotografiaron mi hábitat natural en las señaladas fiestas de Saturnalia, y claro, una legión de holgazanes barbudos de rojo y niños recién nacidos cuelgan de las ventanas de las dulces gentes que conmemoran el advenimiento de un nueva era de represión y miedo año tras año… ¡joder!, necesito sexo urgéntemente.

Lo curioso del software que han empleado es que, y por motivos legales, “emborrona” los datos privados (matrículas de vehículos, número de vado…) y las caras de los que aparecen en las fotografías, incluso si eres el hijo de Dios, una paloma o el propio “Chuso”. No sé si reír o llorar.

Por cierto señores de Google Street Map, mi calle no es Pizarro.

Fuente: Un plano a 1:20.000