papageno.jpg Lo bueno de ser profano en algo, es que siempre te sorprenderá, por muy “correcto” que su contenido sea. Eso es lo que ma pasó el pasado jueves al sentarme a disfrutar de “Die Zauberflöte“. Última de las óperas escritas por el niño prodigio y un tanto peculiar.

Al salir de ella, los comentarios de los mortales que osaron acompañarme fueron enriquecedores; “el negro ha estado muy bajo” o “el aria de la reina de la noche no tenía suficiente fuelle“… observaciones que pasaron completamente desapercibidas para este profano.

A pesar de la falta de “fuelle“, mis pelos se erizaron mienras Pamina era ordenada matar a Sarastro (por cierto, me ha encantado el nombre) por su madre… ¡terrible!. No era la primera vez que lo oía, pero siempre lo había hecho en diferido

Este es el momento en cuestión, aunque no el del jueves, sino con Diana Damrau:

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 En fin Serafín… eso lo decía mi padre y me daba un asco que te cagas

Fuente: Un nuevo Papageno…
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