En 1996, Scorpions comenzó una etapa de experimentación musical (como también lo hicieran Metallica o más recientemente Blind Guardian) que lo condujo a su disco “Pure Instinc“. Fue una de esas fases en las que tan sólo se inmiscuyen grupos consagrados y que se lo pueden permitir. Este disco les reportó duras críticas (como es habitual en estos cambios).

Con este precedente y cuantro años después, aparecen con esta obra maestra. Junto a la Orquesta Filarmónica de Berlín,  consiguieron grabar uno de los mejores discos que poseen (aunque paradójicamente se trate de uno de esos “recopilatorios” que tan poco me gustan). Si osáis escucharlo, encadenad las versiones de “Crossfile” y “Deadly Sting Suite” (pistas número cinco y seis)… a falta de una definición mejor… perfectas.

Fuente: Una grata improvisación impresionista.
Saber más sobre la Orquesta Filarmónica de Berlín.