Feb 13 2010

Experimento.

De vuelta con la “intoxicación”. El otro día le confesaba a mi “vertedero” particular ciertas cosas que me estaban ocurriendo. Esta mañana, tras hacer cinco unidades de trabajo sobre Sistemas Operativos Monopuesto y terminar un poco “hasta el nas”, me he puesto a pensar que sería un buen momento para comprobar mi teoría de la “intoxicación”. Y a ello me he puesto.

A no ser que estés anhedónico, a todos nos gusta sentir placer. ¿Y como se produce éste?, gracias a diferentes hormonas, entre ellas la dopamina y la oxitocina. Navegando  me he encontrado con varios artículos (incluso uno de ellos afirma que el comportamiento de esta hormona es similar al de la cocaína) en los que se relaciona a esta hormona (la oxitocina, del griego “oxys” y “tokos”, rápido nacimiento) con el sentimiento de placer.

Por ejemplo, es la que explica como el amor de una madre hacia su bebe es instantáneo e incondicional. Si te pones a pensar el las ventajas y desventajas de ser padre hoy en día, la humanidad se extinguiría presto. Menos mal que el “instinto de supervivencia” nos intoxica con esta hormona.

La oxitocina, curiosamente, también es segregada cuando sobre ciertas personas “intoxicadas” recae nuestra actividad sensorial: ver, tocar, oler e incluso pensar. Por un momento imaginaros con esa persona “especial” haciendo algo que os gustaría realmente. El resultado es que segregaréis oxitocina durante el tiempo suficiente como para sentiros “intoxicados”. Drogas gratis e inocuas, eso sí.

¿Amor incondicional?… no, instinto de supervivencia. ¿Enamoramiento?… no, intoxicación egoísta.

Me encanta la Wikipedia. Gran invento.

PD: Y todavía me pregunto el porqué de mi soltería… ¡ains! (cartel de sarcasmo).

Fuente: Los experimentos con gaseosa.
Para “Saber más sobre” preguntad al tio Google las palabras “amor y oxitocina“.