Curioso. Leyendo una noticia de Ozzy me he encontrado con un enlace insertado en un cometario. Como siempre me puede la curiosidad (Homo-curiosus que es uno) no he tardado en seguir ese enlace. Sorpresa. Me he encontrado con las peripecias de una niña de la generación defectuosa (entre los que orgullosamente me encuentro) que aprecia mi posesión más preciada (aunque caduca) de forma muy diferente a la mía: “ser impar”.
Lorena, ese es su nombre, ha decidido compartir “historias de amor, de desamor, meetic y otros sucesos diarios de una soltera (o single) en los tiempos de internet” con todo aquel que entre en su blog.
LLevo cerca de hora y media (y lo que me queda) leyendo sus entradas y me he visto reflejado en más de una de las situaciones que cuenta. Resulta gratificante. El color del cristal con que Lorena mira su situación de “impar” es opuesto al mío. Aprenderé mucho.
Os animo a entrar, merece la pena.
PD: por cierto, ¡feliz Sant Jordi!.
Fuente: Un gesto altruista de Ozzy Saber más sobreLorena (“impar”).
Increíble. Hiromi Uehara viene a verme, o al menos eso es lo que me gustaría. Lo que sí voy a hacer es ir a verla yo a ella. Disfrutar. Y es que todavía no asimilo que vaya a escuchar en directo a mi japonesa preferida. Ama indiscutible de un estilo inmerso en el “jazz fussion” denominado “Progressive Jazz“. Destreza a la hora de interpretar y originalidad a la hora de componer. Una obligada referencia en el mundo del piano.
El único pero que trae la oriental es que no viene ni como “Hiromi” ni como “Hiromi’s Sonicboom“, sino a promocionar su penúltimo trabajo “Jazz in the garden” con “The Stanley Clarke Trio & Lenny White“. La idea era ver en persona las caras de la japonesita mientras interpreta “Kung-fu World Champion“. No se puede tener todo.
Del pasado mes de enero trae fecha su último trabajo “Place to be“, al que todavía tengo en fase de digestión. Pero esa es otra historia…
Pensaba que el año pasado era insuperable en cuanto a música en directo se refiere. Cuan equivocado estabas hombrecillo. Ahora queda lo más difícil; buscar acompañante.
Este fue uno de esos conciertos al estilo Ari Hoening; mejor intérprete que compositor. No es que sus composiciones no merecieran la pena, es que se enfrentaban al endiablado hard-bob de Wayne Shorter. Concierto en forma de “U”, genial al principio y genial al final. En la parte central nos sometieron a una “tortura” a base de baladas fusión que hizo muy difícil su seguimiento, a pesar de los continuados chistes del bueno de Patxi.
Sorpresa. Una de las composiciones que interpretaron fue del guitarra, el indonesio Johanes Rodento (nombre típicamente indonesio). Una larga composición cargada con su Gibson eléctrica que me encandiló. “My first visit” es su nombre. Otro a seguir de cerca. ¿No sé de dónde voy a sacar tiempo?.
Siendo fiel a mi cita mensual (como mínimo) con la música en directo, este viernes escucharé a Paxti Valverde Quartet. Este saxofonista “pornográfico” (aka tenor) será el encargado de saciar mi sed de música de abril. Lo poco que he escuchado se mueve entre el bebop (hard creo) y el jazz fusion. Os dejo con una versión muy “smooth” de “Virgo” de Wayne Shorter.
Fuente: Previendo el batacazo… Saber más sobreWayne Shorter.
Siguiendo con la reconstrucción de mi discoteca, ayer llegó el turno de una carpeta con el apasionante nombre de “Blues”. En ella me encontré con Jeff Healey, bluesmanciego y de cuerdas trepidantes. Esto me condujo a hacerme una pregunta: ¿conozco a algún otro bluesman ciego? (yo es que me pregunto unas tonterías). La respuesta fue que no.
Poco tardé en encomendarme al Dios Google y él, de forma eficiente, me dovolvió un sinfín de nombres poco conocidos para mí: Blind Willie McTell, Blind Blake, Blind Lemonn Jefferson, Blind Boy Fuller, Blind Willie Johnson, Blind Rev. Gary Davis, Blind Snooks Eaglin, Blind John Henry Arnold, Blind Joe Taggart, Blind Roosevelt Graves, lista a la que he añadido a mi conocido Jeff Healey.
Además de encontrar toneladas de música nueva por escuchar, también me encontré con una teoría sobre la proliferación de músicos ciegos realizada por Joka Blues (usuario de tipete.com). Sostiene que durante la crisis de 1929 las personas con alguna discapacidad estaban condenadas a morir de hambre. Encontrar un quéhacer se hace fundamental para lograr la supervivencia. Si a esto añadimos la agudeza del resto de los sentidos para superar la cegera, nos encontramos ante una oleada de músicos con una “ventaja” sobre el resto de bluesmen.
“[...]. Cristina, de 19 años, camina hoy por el campus de la universidad en la que estudia, alejada de su ciudad natal. Aquí ya no se siente “un bicho raro“, aunque, a diferencia de los demás universitarios, odia salir de noche. “Hubiese dado lo que sea por ser una chica normal, con una inteligencia corriente. Ser diferente es lo que me ha traído todos los problemas“, cuenta ante una coca-cola ligth. Ella le busca la lógica a todo, un sentido detrás de cuanto ocurre. Y la vida, piensa ahora, hay veces que no lo tiene [...].”