Bueno, no del todo. Todo apunta a que los individuos inmersos en esta historia nunca evolucionaron. Durante el relajante almuerzo de cada miércoles, mi compañero de “tortilla con magro-pollo al Pablo” espetó una reflexión: “deberíamos involucionar“. Diez minutos después y camino a por nuestro “english coffee” asistimos a una situación parecida a las que se vivían en las películas de Antonio Ozores (DEP). Ingredientes de esta historia: una atractiva y explosiva mujer que rondaría los 25 añitos que cruza la calle por una zona no apta, y un conductor embelesado por lo exagerado del contoneo de sus caderas. ¡Crock!, golpe con el coche de delante al girar la rotonda. Lamentable.

¿Involucionamos o no evolucionamos?

Fuente: ¡Hola guapos!. An alone and a bombom, please.