Nunca habría sospechado que un día me cruzaría en mi camino con el gran “bluesman“. Pero así sucedió ayer.

Recibimos al gran jefe como se merece. Rodeado de ocho músicos tamaño “king size” (permitidme el juego de palabras), a excepción de uno que no llegaba a la talla L, apareció como si lo que allí ocurria no fuese con él. Cuatro vientos (intercambiados entre tenor, alto, barítono, trompeta y flauta), un genial bajo, un atrevido batería, un correcto teclado y una guitarra que era secundaria porque se enfrentaba a la gran Lucille, si no brillaría con luz propia.

Siempre he apreciado el virtuosismo técnico de muchos quitarristas (Steve Vai, Joe Satriani, John Petrucci, Yngwie Malmsteen, Kirk Hammet entre una larga lista) y supone un árduo trabajo llegar a esas cotas de genialidad. Diferente. Lo de B.B. King es sentimiento, “feeling” creo que lo llaman. No necesita abrumar con una secuencia endiablada de notas (cosa que podría hacer), pero esta a otro nivel. Sabe dónde colocar las notas, sabe como colocarlas, sabe cuando colocarlas. Con cuatro notas es capaz de poner en pié a un auditorio como el de anoche. Eso es blues, eso es el mejor blues.

De esto estoy hablando:

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Por poner un punto negativo a una noche blusera; la duración del concierto. No tengo claro si la avanzada edad del “Big Brother” (ochenta y cuatro inviernos) o la inesperada invasión del escenario, nos privó de un segundo bis tan deseado como el primero.

Todavía sigo encantado

Gracias 109.

PD: Por cierto, Merce también  pudo grabar un pequeño video de la canción “You are my sunshine“, a pesar de las draconianas normas a las que nos sometieron las vigilantes del auditorio.

Fuente: Espero que el sexo sea como montar en bicicleta.
Saber más sobre B.B. King (vía Wikipedia).
Saber más sobre B.B. King (página oficial)