Parece que al mundillo jazzero todavía le quedan fronteras que cruzar, y si no es así, pues se las inventa. El pasado sábado asistimos a una sesión de jazz fusion sorprendente a cargo de dos senegaleses (Abdoulaye Diabaté al piano y Moussa Cissoko a la percusión) y un guineano (Djeli Moussa Diawara). Éste último tocaba un instrumento que gozó de toda mi atención durante el concierto. Desconocido para mis oídos, la korase construye a partir de una calabaza grande cortada a la mitad, cubierta de cuero de vaca para lograr la caja de resonancia a lo que se le agrega un puente con muescas como un laúd o una guitarra.El sonido de la kora recuerda el del arpa, aunque cuando se toca de forma tradicional, se asemeja más al estilo de las guitarras“.

Para articular sus 21 cuerdas sin trasters, es necesario la utilización de los dedos pulgar e índice de ambas manos, lo que dota a este instrumento de gran versatilidad. Se puede marcar el compás con la mano izquierda mientras se puntea con la derecha al más puro estilo pianístico.

Pero además de la novedad instrumental, Kora Jazz Trio sorprendió con un jazz fusion impregnado de gotas de swing, bop y algo de blues, volviendo a unir de forma magistral los conceptos musicales de las dos costas del océano atlántico.

Una muestra:

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En su haber cuentan con tres trabajos de estudio llenos de el mestizaje musical al que se hacía referencia. La cuadratura del círculo (que diría Gaspi) retomado los ritmos africanos que fueron exportados hacia el nuevo continente. El disco se llama “Part 3“  y, abusando de Grooveshark, aquí lo podéis escuchar.

Una agradable sorpresa para este inusual agosto (aunque técnicamente el concierto fuera en julio).

Fuente: Unas cañejas con zumo de naranja, ¡ja!.
Saber más sobre Kora Jazz Trio.
Saber más sobre la Kora (vía Wikipedia).