Tras un retiro “espiritual” más que necesario (que se lo digan a mi trastero), una reconversión de mi “cuarto accesorio para almacenar trastos” a “despacho coqueto made in Ikea” y evitar que mis vecinos me vean el culo mientras duermo gracias a unas conrtinas Alvine Kottar (estos suecos), ha llegado septiembre sin avisar y toca salir de la cueva. Pero como las cosas más importantes, hay que hacerlas poco a poco.

¿Y que narices, por no decir coño, he estado haciendo en mi encierro veraniego?. Básicamente dos cosas; escuchar música y jugar al World of Warcraft.

De lo primero, me he comido tres festivales de Jazz, varios conciertos y demasiados discos enlatados… he disfrutado como un guarro en un charco.

De lo segundo, he rescatado a Thantalhar del olvido y trato de convertirlo en un elfo a la altura de su discípulo Lakenthar (sí, sí, ya sé, necesito más contacto humano inmediatamente, y si es alemán, mejor ;-) ). Éste es el resultado (podéis animar el monigote si ponéis el ratón encima):

Todavía no es gran cosa, pero desde nivel 50 hasta aquí no esta nada mal.
Tras esta larga fase de “revolcarme en mi propia mierda” (como diría una que yo conocía), toca ponerse a hacer deberes. Y encima vienen adjudicaciones de septiembre… pero esa es otra historia.

Fuente: Una (falsa) recuperación pendiente en septiembre.